Aunque no suelen faltar las voces en estos tiempos que predican convencidos su muerte a los cuatro vientos, el blogueo como medio de expresión goza de buena salud.
Las personas siguen optando por este formato para establecer una relación intima con la palabra, expresar sus ideas y convertirlas en obras; obras que terminan siendo de temática diversa y, en muchos casos, el bálsamo preciado de más de un internauta asiduo navegador y voráz consumidor de contenidos.
Esa relación íntima con el soporte y la palabra expresada en una pantalla, dejando que la imaginación vuele como el viento en la dirección de las musas, sigue allí, muy viva, activa, generando contenidos sensibles, susceptibles de ser leídos o aprovechados según las necesidades de sus usuarios habituales. Pueden ser también sólo unas palabras sin mayor pretensión literaria o académica, sólo una frase, o por qué no: apenas un estallido de ánimo reflejado en caracteres…sólo eso!. Sea cual fuere el propósito de esta comunión con la palabra, el blog vive y brilla hoy con la misma intensidad de los afanes humanos de la red.
Ahora, esa intensidad que acompaña el contenido, que le genera tráfico a menudo, proviene de seres humanos sensibles, que tienen una necesidad de expresarse y hablarle a su yo más íntimo acerca de sus cuitas lacerantes. Y si esa conversación consigo mismo sirve, además, para que terceros lloren con ellos, rían con ellos, o se hagan participes de sus habituales viajes a través de la imaginación, !pues mucho mejor!.
En ocasiones el bloguero escribe en su propio blog, o lo hace para otros, o funge a su vez como coordinador de aportes de terceros. Las cuestiones que suele plantearse el bloguero a menudo son, entre otras, las siguientes: cómo registrar mi blog o mi página web, dónde hacerlo, de quién son los derechos sobre las entradas que se suben al blog, cómo quedan los derechos de terceros colaboradores en nuestros propios blogs. Leer el resto de esta entrada »
He aquí de cómo se llega a ser tuitero y de las aventuras para llegar al éxito.
Todo comenzó hace dos años.
Cónchale, parece que fue ayer pero de verdad es que ese día tenía una especie de soledad de esas en que nada parece tener sentido porque cómo va a tener sentido algo cuando eres un ser totalmente solo como la una, y despreciado sin razón aparente por todos los demás seres respingados de este mundo de carne y hueso.
Mi nombre es Carlos, y soy twittero por accidente y ahora gozo un imperio con esto de las redes sociales. Pero no siempre fue así.
Una prima de un hermano de un tío de un amigo mío me tropezó por casualidad en una fiesta de esas de perdedores y me dijo Carlos chico pero entra a las redes sociales y ponle un parao a toda esta gente de porquería y haz nuevos amigos y comparte con otros, ya verás que se te pasa toda esa rabia contenida. Evádete, me dijo. Y yo con cara de sorprendido le dije que no sabía qué era eso de las redes sociales y que por lo general cuando veía una pc fija o portatil no se por qué la confundía con un televisor. Ni que decir de los smarphone ni de las modernísimas tabletas. No seas bruto me dijo, refúgiate allí y verás que la vaina es heavy y te pone full conectado con gente linda en todo el mundo y así desechas de un plumazo tanta miseria de esa gente que no te quiere bien, y para quien eres poco menos que nada. Leer el resto de esta entrada »
En un medio tan interactivo como Internet, la clave en el comportamiento de los internautas está conformada por las dos C: actitud y disposición para COMPARTIR, y plena CONCIENCIA respecto de los contenidos que se proveen.
En Internet podemos optar entre asumir un rol de consumidores pasivos de contenidos producidos y distribuidos por otros, o por el contrario crear y compartir nuestros propios contenidos. Cualquiera de los dos roles determina la tipología del usuario red. Ya no basta simplemente con hablar, chatear…las personas también acudimos a la red por la necesidad de estar informados, de conocer, de saber. Vamos a Internet porque estamos seguros de que allí conseguiremos en tiempo real la información que necesitamos, o también para fidelizar un nicho, una audiencia objetivo que use, comente y comparta nuestros propios contenidos.
El contenido, pues, es la columna vertebral de las interacciones digitales hoy. Leer el resto de esta entrada »
Nicholas Carr nos enseña que los miles de billones de sinapsis que se producen dentro de nuestros cráneos atan las neuronas entre sí en un entramado de circuitos, provocando lo que pensamos, cómo nos sentimos, y lo que somos. (Carr, 2011).
De manera pues que cien mil millones de neuronas que pugnan a través de interacciones electroquímicas son las responsables directas de que nuestras emociones fluyan en una dirección determinada, nos modelen…y se hagan acción.
A partir de esta compleja visión de cómo funciona el entramado cerebral, nos hemos preguntado a menudo ¿qué estímulos suelen orientar la conducta habitual de los internautas? ¿qué los diferencia a unos de otros? ¿por qué algunos son conservadores y otros optan por la irreverencia y la desmesura?
Dejando de lado la condición personal de cada quien, en la Red hay dos factores visibles que en forma de estímulos suelen tomar por asalto esas zonas o barreras de contacto entre neuronas, en las que se originan las emociones y por tanto de las que se derivan cada una de nuestras acciones: i) uno positivo o interés de compartir, ii) otro negativo o reacción a estímulos del entorno 2.0. Leer el resto de esta entrada »
Estas palabras del título parecen ser el clamor de cientos de twitteros víctimas cuando ven que sus frases recien salidas del horno -o de sus cerebros que también quedan hechos un horno de tanta originalidad- se pasean por los TL de todo el mundo así como así, facilito, discurriendo como manantiales, sin que nadie tenga la menor sospecha de que esas hermosuras en letras le han costado a ellos unas cuentas neuronas.
Claro, como lo iban a saber: unos &%&%%$&$%#$%, generalmente de mayor influencia y número de seguidores, se las han atribuído como suyas y las han hecho circular a los cuatro vientos, sin que los créditos de los twitteros autores aparezcan por ningún lado.
Siguiendo con esta onda medio forense, podríamos decir que la conducta típica, antijurídica, y culpable del twittero victimario consiste en plagiar, esto es: atribuirse como propio el contenido creativo de un tweet ajeno, ya publicado previamente por su autor.
El iter de la conducta del twittero victimario se podría resumir así: pesca un tweet ajeno que por su originalidad le gusta, le atrae, y en vez de hacerle RT, lo copia enterito suprimiéndole el nombre del autor y lo twittea como suyo , así nomás como tomarse un vaso de agua, y sin que en su negra conciencia quede ni una pizca de remordimiento.
Son por lo menos tres los perjuicios que se cometen con esa conducta deleznable, usual en la Red: Leer el resto de esta entrada »
Haruki Murakami es un escritor japonés de largo aliento, que no sólo posee reservas físicas para correr a menudo, sino también para escribir grandes obras que tienen la cualidad de atraparte desde el inicio, como una promesa.
A diferencia del maratón, disciplina que practica desde el otoño de 1982, en sus obras transitamos por intrincados caminos de la ficción, pero al final de la lectura, en vez del cansancio disfrutamos del placer de la palabra bien hilvanada.
En Murakami, la anecdota es una excusa deliciosa para fluir como un río.
Seguros de la aventura, nos adentramos confiados, al encuentro de los Beatles, Billy Joel, Michael Jackson, Janacek, Astrud Gilberto, Vivaldi, Rossini, Perci Faiht, Curtis Fuller, Burt Bacharach, Martin Denny, Ben Webster, Duke Ellington, Harry Carney y tantos otros, cuyas melodías van y vienen en sus libros, como fantasmas.
Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo, Tokio Blues, Sputnik…, AfterDark, Al Sur de la Frontera…, Kafka en la Orilla, Sauce Ciego…, De que Hablo Cuando Hablo de Correr, 1Q84…obras todas para construir un credo en trocitos, certero, convincente, definitivo:
“La cualidad indispensable de un novelista es, sin duda, el talento. El talento no tiene nada que ver con la voluntad. Brota cuando quiere, y en la cantidad que quiere, y cuando se seca, no hay nada que hacer”
“Después del talento, la siguiente cualidad que necesita un novelista es la capacidad de concentración, y además de ésta, la constancia”. Leer el resto de esta entrada »
En los últimos diez años, Internet se ha encargado de demostrar que los seres humanos, a lo largo del tiempo, nos tomabamos las cosas con mucha calma. Tal vez se debía a que somos herederos de las cuevas, y alli la vida transcurría muy lenta, tan lenta como un bostezo.
En cambio, en esta última década nos hemos vuelto adrenalinadictos. Nos encanta la velocidad y experimentar nuevas formas más eficientes de hacer lo que habitualmente hacíamos. Todo crece con Internet, el nivel de afectación es general, no hay espacio para el sosiego. Las estadísticas muestran sin margen para la duda algunos cambios de la realidad que nos abruman, que son tremendamente impactantes, son palpables, reales. Veamos:
En apenas 10 años, los usuarios de internet en América pasaron de ser 20 millones en el 96 a 245 millones en el 2011; el tiempo de conexión se incrementó en ese mismo período de media hora por mes a 27 horas por mes; el tiempo de descarga de una página web se redujo de un minuto a seis segundos, la capacidad de almacenamiento de información se ha ido incrementando exponencialmente: bits, bytes, megabytes, gigabytes, terabytes, petabytes…un tercio del mundo ya está conectado, y no hay vuelta atrás.
Ha operado el tránsito de la unidireccionalidad a la bidireccionalidad; del usuario pasivo al usuario activo, al internauta generador de contenido, programador, opinador, en suma, un sujeto que toma sus propias decisiones en lo que tiene que ver con su presencia en la Red…o por lo menos así parece.
Ahora, cuál ha sido el precio de ese cambio vertiginoso que pocos cuestionan y muchos aplauden?. Por ejemplo, cómo ha afectado esta inmersión digital el proceso natural de aprendizaje de nuevas herramientas, de nuevos conocimientos, cómo ha incidido en la configuración de las conductas habituales del hombre de hoy?. Creemos que de varias formas, pero sobre todo: Leer el resto de esta entrada »
Es de mañana y la lluvia comienza a caer
menudita, leve, tan leve como una caricia.
Las gotas menudas se estrellan contra el vidrio y observo como se hacen riachuelos, hilillos que se deslizan al encuentro de la tierra.
Me invade la melancolía. La levedad de la lluvia es el motivo perfecto para que alguien sensible aprehenda mis hojas y las pase una a una, hasta que el último párrafo de la historia se haya contado de a poco, entre las manos y ojos felices de un lector agradecido. Es el deseo supremo del Libro.
Pero este no es mi caso. Permanezco aún vírgen a la curiosidad humana. Desconozco el placer del tacto de los ojos.
He ido cediendo al tiempo entre marrones en la tapa y un lomo deshilachado. Puntitos de años se han apoderado del papel y lo han envejecido. El color de las letras del título se ha vuelto cada vez más ténue y las hojas se adhieren día a día con mayor con fuerza a la tapa, ya sin esperanza de una mano y de unos ojos.
Vivo en un estudio de ventanales cuyo espacio se va llenando de otros libros que cada vez son más; algunos de tapas y colores vistosos, otros, menos agraciados pero igual de irreverentes, con esa típica actitud de los que suelen llegar con la certeza del dominio. Leer el resto de esta entrada »
Vivimos en la era de la imagen y todos -o casi todos- tenemos cierto afán por mostrar los mejores atributos o circunstancias propias, de terceras personas, o simplemente de los hechos o cosas que están a nuestro alrededor.
La tecnología facilita hoy ese afán: desde cualquier dispositivo móvil se puede tomar una fotografía y en apenas segundos colgarla en nuestra página web personal, en el blog, o si se prefiere, compartirla con las demás personas que seguimos o nos siguen en las cuentas de las redes sociales, o subirla a redes temáticas como Flickr, que ya tiene almacenadas más de 5 mil millones de fotos provenientes de la actividad prolija de sus usuarios.
A propósito de Flickr, recientemente leíamos el top 5 de las fotografías más populares, correspondiendo el privilegio de encabezar la lista a la foto del rayo que impacta a un arbol, del finlandes Niklas Montonen. Y por qué a ella?… bueno, por el número de visitas, la cantidad de comentarios, la actividad generada en las redes sociales, la cantidad de usuarios que la tienen como favorito, etc.
Los criterios anteriores son útiles para posicionar la fotografía en el ideario de la red, para hacerla visible, sobre todo por su atributo de oportunidad. Sin embargo, esto nos plantea varias interrogantes. Veamos algunas. i) Cuándo una fotografía está protegida?, ii) qué derechos tiene el autor sobre ella?, iii) qué implicaciones tiene el uso de ella en las redes sociales?. iv) cuál es su plazo de protección?. Leer el resto de esta entrada »
Las redes sociales suelen parecer, a veces, una especie de Coliseo Romano donde unos hacemos de leones hambrientos y otros de gladiadores culpables y andrajosos.
Por supuesto, no solamente son actores el afán del león y el temor de la víctima, también juega un rol de primera el griterío del gran público que no tiene el poder de las fauces, pero disfruta del olor de la sangre. En definitiva, no importan las razones…cuenta el circo.
El detonante es variadísimo: desde un comentario tipo Alicia Machado o Bisbal, hasta una frase mal hilvanada o un comentario no sesudo; desde una simple falta de empatía con el otro, o una asimetría, o un bemol, hasta un rencor bien guardado o una envidia mal disfrazada. Todo sirve para dar inicio a la carrera de las fauces tras la presa.
Así es este juego, y así será hasta el fin de los días. Todos jugamos en las redes al león que somos, mientras nos toca el rol de la victima que seremos.
En las redes sociales online la gente aplaude la libertad y los movimientos de neutralidad de la red, su independencia, la inconveniencia de la ingerencia de los entes regulares, etc. Aboga por una libertad de acción, una especie de auto-gobierno, donde el hacer esté regido por el sentido común. Hasta ahí todo bien.
El problema viene cuando, como una especie de nubarrón diluviánico, se desprenden las gotas sin importar que no sea el tiempo habitual de las lluvias, y se forman ríos a borbotones que lo arrasan todo de improviso. En suma, esa libertad mal entendida de decir de los otros lo que nos de la gana, afirmando y divulgando públicamente sin reparos todo cuanto nos parezca, todo cuanto deseemos según nuestras motivaciones, sin importarnos un bledo sus implicaciones.
Nos referimos a la difamación. Leer el resto de esta entrada »
