Twitter es una herramienta fantástica para comunicar afectos. Aunque no hay piel de por medio ni contactos de manos o abrazos, la buena vibra se siente cuando un seguidor o seguido de sanas intenciones envía un tweet transparente como el agua y con él un trozo del alma.
Quién no se ha erizado cuando el tweet de turno es más o menos así:
“Mirando el sol…cálido como vos”
“En medio del crepúsculo…como durmiendo en tus brazos”
Sólo un insensible podría seguir indiferente a estas desgarraduras de afectos, a estas voces de la piel.
Las redes sociales han contribuído a la interconexión, a la búsqueda de amigos, al combate de la soledad. Sin embargo, no todo es color de rosa.
Cómo permanecer indiferente ante tantas manifestaciones de falta de delicadeza y solidaridad, de arrogancia extrema, envidia o ignorancia en las #redessociales. La cosa no es como para ponerse a cambiar el mundo y decretar una ley universal de humildad net. No, simplemente es que a veces nos invade la certeza de que estamos aquí para mostrar lo mejor de nosotros, lo que nos aleja del mono y nos acerca al hombre…y de que los seres humanos mostramos ese lado oscuro sólo cuando ya hemos perdido todas las esperanzas.
En twitter existen por lo menos 5 conductas -o plagas decimos nosotros- que podríamos evitar. Si no lo hacemos no estamos dañando a nadie, lo se, pero me aventuro a creer que podríamos intentarlo. Veamos:
1. La arrogancia. Qué podemos decir de aquellos personajes a quienes en twitter los sigue medio mundo, todos les hacen retweet, menciones a granel, followfriday, followparty, followyourself y cuanto follow existe en el planeta. Su autosuficiencia es tal que no siguen a nadie, o apenas a unos pocos, no hacen retweet de ninguno ni mucho menos menciones…no, jamás!.
Sus tweets no traen pedazos de alma, sino una ceja levantada y un mensaje oculto por encima del hombro que dice algo así como:
-”Oh, tú existes?…realmente no me había fijado”
Da cuenta la historia de un pobre twittero que tras 3.000 tweets de saludos enviados diariamente a uno de estos personajes, al final de sus días recibió como recompensa de vida una frase célebre:
-”Hola”.
2. El egoismo. Hay gente en twitter que si pudiera se hiciera un autofollow y abriera una caja fuerte en un banco para guardar la información. Jamás se alegran con el éxito de los amigos, evitan hacer menciones de los logros ajenos, rechazan la interacción con el grupo, no contestan los saludos, no promocionan los eventos de interés general, y en fín: no comparten.
3. La Envidia. Creo que todos podemos identificar rapidamente a los personajes que la padecen: sus tweets llevan mucha bilis a la red, y cuando ven a un twittero con bastantes seguidores lo primero que dicen no es que los ha ganado a pulso y con mucha dedicación profesional, sino que los ha comprado por ahí con unos cuantos dólares de más o simplementemente que esos seguidores son spamers que le están vendiendo online hasta su propia partida de defunción. “Qué tiene él para merecer esa atención de tanta gente si yo tengo mejor perfil” -dicen, autoflagelándose los intestinos.
4. La vanidad. De cero a 100 seguidores: siguen a todo el mundo y saludan más que una candidata al miss universo. De 101 a 1000 ya los amigos iniciales empiezan a perder interés y son suplantados por unos nuevos. De 1000 a 10.000, comienzan a hacer listas con sus verdaderos “amigos dignos”, y cuando están en el renglón 10.001 a 100.000 borran todas las listas y ya apenas saludan y siguen, pues los demás que saluden y los sigan a ellos: son ahora muy importantes. Cuando llegan al millón de seguidores ya no son de este mundo!
5. La Deslealtad
-Hola
-Hola, cómo has estado amigo mío, no te había visto en mi TL en los últimos días.
- Ehhh, no. Imposible. Estaba revisando los borradores de la última conferencia que dicté en el encuentro mundial de nuevos twitteros del planeta marte. No creo que pudieras estar allí. No calificabas. Sólo fuimos los gurú del pajárito y cada uno de nosotros llevó una velita amarilla para cantarle a capela el happybday to you al mismísimo Jack Dorsey. Fuí el mejor!
-Por la conferencia?
-No, porque soplé con él!
Reflexiono en silencio acerca de todo esto y me desiluciona un poco. Pero el sentimiento de desazón pasa enseguida cuando me digo ensimismado bueno vale tú como que eres tonto no sabes que cada quien tiene derecho a hacer con su vida lo que le plazca…y en fin mostrarse tal cual es sin importarle un bledo su prójimo, que en definitiva no es suyo sino simplemente prójimo.
-Es verdad- repito.
Reacciono. Repiques de campanas. Murmullo de voces. Música de piano. Olor a incienso del sol a medio irse.
Arrodillado en la tablita de madera de la iglesia, justo enfrente de la ventanilla del confesionario, le hablo al sacerdote:
-Padre, eso es todo lo que queria decirle de twitter. He pecado!
-Con cuál de las cinco, hijo mío.
-Con todas, padre!
-Pues le impongo entonces diez padrenuestros y cinco avemarías de penitencia para que se redima, y no vuelva nunca jamás a quebrantar sus valores ciudadanos por las andanzas con un pajarito azul.

Genial, este artículo de Rafael. Como siempre, atina al 100% en sus escritos, que por lo demás son simpatiquísimos y que a más de alguien representa.
Me estuve revisando y no creo caer en algunas de las denominaciones, al menos por ahora y espero no hacerlo nunca. Claro que no soy tan famoso, anque tengo casi dos mil seguidores, a mucha honra, pues creo que nunca he invitado a que me sigan. Si es claro, que si yo sigo a alguien, me corresponde el derecho también de ser leído. Si no me sigue, en menos de 6 horas lo dejo de seguir y lo bloqueo por roto mal educado.
No cuento en estos bloqueos a los chavistas, pues ellos lo tienen asegurado por derecho propio. Es decir, saben que están bloqueados por doctrina, por Dogma de fé, entonces no entran en estas estadísitcas d ebloqueos a que hago mención.
Si opino identico a Rafael, los reyecitos de barro, como los llamo yo, que tienen millones o miles de seguidores y ellos, tienen la tupe de seguir a unos cuántos como si fuesen muy importantes. En realidad son unos babosos, que no sirven para nada. A esa gentuza, ni les acepto que me sigan, claro está.
Los hay de los dos géneros; hombres y mujeres, que Dios, les queda chiquito….. son más pretenciosos que el drgo de Maradona y más fétidos que el mismo Chávez y eso ya es grave….
Felicitaciones amigo, Rafael….muy buena tu columna, como todas las que he tenido la oportunidad de leer.
Querido Rafael;
Gracias por tipificar ese tipo de usuarios de Twitter y me alegra saber que, por lo que se supone, tú no eres uno de ellos. Además, así te conozco un poco mejor y me siento más afín a tí.
Sin embargo, a pesar de que tus 5 categorías resumen muy bien lo que todos los twitteros vemos o hemos visto alguna vez, no estoy de acuerdo contigo en que sean una plaga “que hay que evitar”. Que sean una plaga, quizás, como el resto de las categorías menos molestas, pero que haya que evitarlas … deja que explique mi opinión con un poco de abstracción, si te parece bien:
Imaginemos una red (o un grafo) plana. Ésta se compone de nodos (en el caso de twitter, usuarios) que están unidos por conexiones (follows) de una sola dirección. Imaginemos ahora, que tenemos una caja llena de nodos de distintos colores y los tiramos al suelo de forma que caen al azar, como si fueran botones y cayeran rodando por todos sitios. Ahora unimos, también al azar esos nodos, con conexiones, como si fueran hilos. Seguramente, el resultado sería una red donde cada color puede estar unido a cualquier otro. No hay reglas, solo azar.
Bien, comparemos Twitter con esta red de nodos de colores. Twitter sí tiene reglas, pero no están impuestas por nadie, son propias de la naturaleza de una red que no está formada al azar. Los nodos de Twitter son conscientes y crean las conexiones entre ellos según su afinidad. Si Twitter fuera una red de botones de colores, seguramente podríamos ver que cada botón está cercano a varios de color parecidos, de forma que el grafo, no sería un mosaico cuyos colores están mezclados, sino que existiría un gradiente de color, de una punta a otra.
Con ello explico, que no hay que evitar a nadie, tan solo sigues y te rodeas de los twitteros que son afines a tí, de un color similar.
Así es una red social. Distintas de las redes de la naturaleza. Distintas de las redes al azar.
Siento mi divagación.
Un abrazo muy fuerte. Como ves, sigo siendo fiel a tu blog.
Nuestra enhorabuena.
Hemos pasado un buen rato leyendolo y contrastándolo con la realidad existente en el mundo twittero.
Un saludo desde España!!
Esas no son plagas de twitter, son plagas de los seres humanos. Las personas que hacen eso en twitter lo hacen en otros espacios, mediatizados o no por la tecnología. Las plagas de twitter son otras.
Sencillamente, magistral